Historia de los pagos grupales o pagos por lotes

En la actualidad, gracias a las nuevas herramientas Fintech, muchas empresas han podido aumentar su capacidad operativa, sobre todo, al momento de gestionar grandes volúmenes de operaciones, siendo una de las herramientas más destacadas e innovadoras los pagos por lotes. Sin embargo, los pagos por lotes se remontan más allá del surgimiento de la informática o las Fintech. Es por este motivo que a continuación, conoceremos un poco más sobre la historia de los pagos grupales o pagos por lotes.

Era Sumeria

El primer pago a múltiples destinatarios de la historia (un solo emisor que realiza pagos simultáneos o en lote a varias personas al mismo tiempo) se remonta a la antigua Mesopotamia, en la civilización sumeria, alrededor del 3100-3000 a.C.

Los sumerios dejaron tabletas de arcilla con escritura cuneiforme que registran pagos de raciones (principalmente cerveza, grano, aceite o lana) a grupos de trabajadores, empleados del templo o del estado. Estos no eran pagos individuales uno a uno, sino listas de distribución donde una autoridad central (templo, palacio o administrador) entregaba cantidades específicas a múltiples personas al mismo tiempo.
Otro registro de la época neo-sumeria (circa 2100-2000 a.C.) menciona pagos a decenas de trabajadores (gurush): algunos a dos tercios de salario y otros a la mitad, detallando quién recibe qué y en qué fecha.

Edad media

En la Inglaterra medieval (siglos XII-XV), el rey mantenía una casa real (royal household) con cientos de personas: caballeros, sirvientes, cocineros, funcionarios, etc. Los pagos de salarios se realizaban de forma centralizada y en lotes o rondas periódicas:

– Se registraban en cuentas de la casa real (household accounts) o en los rollos del Exchequer (la tesorería real).
– Un solo emisor (el rey o su tesorero) autorizaba y distribuía dinero a decenas o cientos de destinatarios al mismo tiempo.
– Estos pagos se hacían en monedas de plata (pennies), a menudo en lotes preparados previamente. Los contadores separaban las monedas en lotes de £5 o £100 para facilitar la distribución.

Por ejemplo, durante campañas militares (como bajo Eduardo I o Eduardo III), se pagaban salarios a caballeros del hogar real y sus grupos de soldados. Un solo registro podía cubrir pagos de 40 a 100 caballeros y cientos de soldados de infantería. Los pagos se autorizaban mediante órdenes reales (writs) y se registraban en los issue rolls del Exchequer, donde se listaban múltiples beneficiarios recibiendo cantidades específicas en una misma operación contable.

Era Analógica (pre informática)

Antes de la computación, el panorama para las empresas y su equipo financiero era tedioso y propenso a errores, ya que las grandes empresas dependían de elaborar documentos individuales que debían ser firmados, contados y enviados por mensajería apoyándose en cheques físicos, aplicando un seguimiento a cada pago que requería grandes ficheros, los cuales estaban expuestos al riesgo de pérdida o error humano.
En esta etapa existía una clara dependencia geográfica, ya que los pagos eran dependientes de la infraestructura bancaria física, es decir, mover dinero significaba mover papel, por lo tanto, esta fue una era en la cual, la eficiencia financiera estaba limitada por la mano de obra y equipos físicos.

Historia de los pagos grupales o pagos por lotes

La revolución digital

Durante los años 70 y 90 ocurrió un gran salto en los pagos por lotes, sobre todo, gracias a los sistemas de Compensación Automática (ACH) y las transferencias electrónicas, ya que por primera vez los datos no viajaban por camiones de correo, sino por las primeras redes rudimentarias que empezaban a desarrollarse o por cables telefónicos. De esta manera, el papel empezó a ser reemplazado por archivos estructurados y se consolidó el concepto de «lote», ya que los bancos, en lugar de procesar pagos uno a uno (día tras día), ejecutaban un gran archivo de datos en ciclos preestablecidos.

Aunque la velocidad pasó de días a horas, el sistema seguía siendo rígido, ya que dependía de procesos por lotes semicerrados, los cuales requerían de intervención manual experta para corregir cualquier error, cambio de formato del archivo o reglas bancarias.

Internet y conectividad

Con la llegada de internet y el auge del software como servicio (SaaS) en el siglo XXI, la forma de gestionar datos cambió radicalmente, ya que pasó de archivos estáticos a flujos dinámicos. En este punto los sistemas contables empezaron a tener la capacidad de generar archivos CSV o XML (para ser subidos a portales bancarios), lo cual permitió una evolución en la automatización de pagos, pero todavía habían limitaciones relacionadas a la interoperabilidad, debido a que cada banco y cada sistema ERP exigía un formato distinto, además, la visibilidad era limitada, ya que la gestión de tesorería no tenía una visión unificada y en “tiempo real” de todos los flujos de salida.

En este punto se estaba pasando de la transferencia de datos a la necesidad de la integración continua, lo cual generó el desarrollo y evolución de la conectividad API para que los sistemas existentes puedan interconectarse y comunicarse de forma automática y eficiente.

Era API y las plataformas financieras modernas

Desde hace unos años, hemos entrado en la era API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) y las plataformas financieras modernas (como Smart Bulk Payments), mediante las cuales no solo se procesan pagos por lotes; sino que se gestiona la experiencia del pago desde múltiples fuentes hacia múltiples destinos, todo bajo un único punto de control.

Las plataformas modernas de pagos, mediante integraciones directas vía API REST, permiten conectar de forma nativa los sistemas contables (ERP) con los bancos. Esto elimina por completo el uso de archivos intermedios, agiliza la conciliación en tiempo real y brinda a los equipos financieros una visibilidad total y precisa de cada pago realizado o pendiente.

Además, estas soluciones incorporan mecanismos inteligentes que detectan fallos automáticamente, reintentan transacciones de manera proactiva y garantizan que ningún pago se pierda. El resultado es una mayor eficiencia financiera: procesos notablemente más rápidos y con una intervención humana mínima.

De esta manera se puede evidenciar que los pagos grupales han pasado de la gestión de documentos a la gestión de flujos de información, evolucionando y apoyándose en la tecnología para pasar del riesgo del error humano o físico, a la complejidad de la integración digital.

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